El Gobierno de la Presidenta Park Geun-hye de Corea del Sur, busca la inversión de grandes exportadores para salvaguardar de la crisis que atraviesa el sector naviero. Ese país se sustenta de la renta generada por las grandes exportadoras del sector de la electrónica y del automóvil, del acero y de las maquinas herramientas, informó ICNR.
Sin embargo, una de las claves del éxito de la producción coreana ha sido la capacidad de transportar la carga en naves de su bandera hasta sus puertos de destino. La quiebra Hanjin Shipping mostró las consecuencias de una crisis en el sector cuando se hizo público que el 40% de las cargas de uno de los grandes exportadores del país, Samsung Electronics, dependía de las bodegas de Hanjin.
Otro caso similar, LG Electronics, su dependencia era del 20%. El mencionado Gobierno debió aportar financiación de emergencia a Hanjin Shipping para garantizar que la naviera disponía de la liquidez necesaria para lograr que su carga entrara a los puertos en la medida que los operadores portuarios se negaban a descargar sus buques por temor a no ser pagados.
La empresa entró en concurso de acreedores a finales de agosto y la carga que transportaba sufrió un periodo caótico durante septiembre y principios de octubre, entre el embargo de buques, la negativa a admitirlos en puertos, hasta que se normalizó la descarga.
Grandes exportadores coreanos
Dadas las circunstancias, Seúl salió en busca del aporte financiero de los grandes exportadores de Corea del Sur para rescatar al sector. El motivo central es que la otra naviera basada en Corea del Sur, Hyunday Merchant Marine (HMM), también se encuentra en una crisis aguda y este año tras capitalizar parte de su deuda los socios ha perdido el control del capital a manos de sus acreedores bancarios.
Bajo este escenario, el riesgo de no contar con al menos una empresa solvente en el sector ha llevado al Gobierno surcoreano a prometer para mejorar la situación de las empresas navieras una inversión de US$5.600 millones, y espera que la mitad de esa cifra sea un aporte de los propietarios de la carga marítima.
La naviera de transporte de carga ganelera, Korea Line (KL), aspira a entrar en el sector del transporte de contenedores ante la persistencia de la crisis en el transporte de granel. Con este objetivo ha manifestado su voluntad de adquirir de Hanjin cinco buques con una capacidad de 6.500 TEUs cada uno. El juzgado que lleva adelante la administración de la naviera ha aceptado la oferta de KL. Sin embargo, los bajos fletes no sólo acosan a la carga a granel, sino también al transporte de contenedores que atraviesa su peor crisis en 50 años.
Rutas del transpacífico
Las dificultades del sector a nivel global quedan reflejadas en el fracaso sistemático de los aspirantes a entrar en el mercado de la rutas del transpacífico, es decir, Asia-Costa Oeste EE.UU, unas de las más perjudicadas por la caída de las tarifas. Pese a que en el auge de la temporada este año el precio del flete en estas líneas se ha mantenido. Las navieras no se han recuperado de las tarifas excepcionalmente bajas registradas en los contratos para 2015-2016 cuando los precios cayeron por debajo de los US$750 para contenedores de 40 TEUs para la costa Oeste y de US$1.500 para los contenedores de 40 TEUs para la costa Este.
Las tarifas para estos fletes en términos históricos marcaban una tendencia entre los 1.800 y los US$2.000 para el contenedor de 40 TEUs para la costa Oeste y de US$3.000 para contenedores de 40 TEUs para la costa Este. La naviera KL, emergió tras una quiebra en 2013 gracias a su adquisición por la constructora Samra Midas Group.
Interés de Maersk
Maersk, en tanto, negó cualquier tipo de interés en los activos de Hanjin o en adquirir la sociedad. “Si bien es cierto que hay un considerable exceso de capacidad en el sector del transporte de contenedores, una adquisición tiene sentido cuando lo que se compra es una empresa que compite en el mercado. Adquirirla es una forma de sacarla del mercado y reducir la capacidad de carga y por tanto actuar sobre los excedentes de bodega. Comprar una empresa en quiebra es precisamente lo contrario, es preservar el exceso de capacidad en el sector”, explicó un operador del mercado de carga.
Además, consideró que “no hay interesados por Hanjin, precisamente por este motivo. El problema que enfrenta el Gobierno es que Hanjin no será rescatada y que la otra naviera, HMM, puede correr la misma suerte si no se la dota del capital y los recursos necesarios”.
Fuente: Mundo Marítimo
